¡Tú sí que eres guapa!

Yo me di cuenta hace tiempo de que, por ejemplo, cada vez que se me caía algo al suelo, automáticamente una voz en mi cabeza decía “qué torpe eres” o, cuando me equivocaba pensaba “hay que ser tonta” y cosas por el estilo. ¿Cómo puedo decirme estas cosas a mí misma? No sólo no se las diría a una amiga, sino que ni siquiera a alguien que me caiga mal le digo cosas así.

  • Mirando por el retrovisor

    Esta mañana, en el atasco, estaba escuchando Buenos Días Javi Nieves  (para quienes no lo conozcáis es el divertidísimo morning show de Cadena Cien) y me estaba riendo sin parar con una de sus secciones. Entre risa y risa, me percaté de que el conductor que estaba justo delante de mí, me miraba por el retrovisor con lo que yo juzgué una cara de “esta mujer está loca” –que a lo mejor no ¿eh?

    Pensamiento positivo para mentes negativas: 8 normas a seguir

    Tengo que empezar diciendo que yo siempre he sido una persona de “vaso medio vacío”, cosa que por lo general me ha costado más de una crítica pero que para mí ha sido un refugio para “no sentirme decepcionada” cuando realmente se acaba el agua del vaso. Al final, es natural para mí  ver los posibles problemas en cada situación e intentar cambiar mi paradigma de pensamiento resulta pesado y suele tener pocos resultados.

    ¿Quién dijo que apartar las preocupaciones fuera difícil?

    Con nuestra mente, sólo hay dos posibilidades: o la dominamos nosotros a ella o ella nos dominará a nosotros. Una de mis frases favoritas y que me recuerdo con más frecuencia dice  que la mente es un gran siervo, pero un terrible amo. Y aunque todo nos lleva a pensar que salir del bucle de las preocupaciones y el control de la mente son cosas necesariamente difíciles, por el contrario, es algo que está integrado en lo más profundo de nuestra naturaleza. Sólo se trata de saber cómo.

    El vaso del estrés y las preocupaciones

    El otro día, navegando por Internet, me encontré con este texto que reproduzco a continuación y cuyo autor desconozco:
     
    Una psicóloga en una sesión de gestión de estrés levantó un vaso de agua y todo el mundo esperaba la pregunta: “¿Está medio lleno o medio vacío?”
     
    Sin embargo, ella preguntó: “¿Cuánto pesa este vaso?”
     
    Las respuestas variaron entre 200 y 250 gramos....

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